ARTE PARA NIÑOS: El Futurismo al alcance de los más pequeños

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ARTE PARA NIÑOS: El Futurismo al alcance de los más pequeños

Futurismo | Las artes plásticas del s. XX al alcance de los más pequeños
Duchamp, Desnudo bajando la escalera, nº 2, 1912.

 

En la Italia de principios del siglo XX, en el mismo momento en el que en Francia se consolidan vanguardias como el cubismo o el fauvismo, se conforma un grupo proveniente de todas las disciplinas artísticas e impulsado por la figura de Marinetti con el objetivo de modernizar la cultura italiana, rompiendo con la
tradición, el pasado y los signos convencionales de la historia del arte.

 

Su manera de hacerlo es apostar por la modernidad ensalzando, de una manera agresiva, a golpe de manifiesto y en muchas ocasiones a través del escándalo, las “bondades” de la vida contemporánea. Los futuristas decidirán apropiarse de los cambios y novedades que la nueva sociedad había traído y los convertirán en elementos fundamentales, en señas de identidad de su arte. Palabras como velocidad, máquina, transformación, dinamismo, ruido, guerra… entran de lleno en el vocabulario artístico a través de las investigaciones plásticas de este movimiento.

 

Victoria alada de Samotracia. 

 

Una nueva belleza, la belleza de la velocidad. 
Un coche de carreras con su capó adornado con gruesos 
tubos parecidos a serpientes de aliento explosivo… 
un automóvil rugiente, que parece correr sobre la ráfaga, 
es más bello que la Victoria de Samotracia.

 

Esta frase, extraída del primer Manifiesto del Futurismo, escrito por Filippo Tommaso Marinetti y publicado el 20 de febrero de 1909 en el conservador diario parisino Le Figaro, sintetiza perfectamente las intenciones del movimiento: dotar al arte del espíritu dinámico de la técnica moderna y del aliento de la sociedad masificada en las grandes ciudadesPara los futuristas los museos son cementerios en donde se expone un arte caduco. Nada del pasado merece ser conservado. Su  arte pretende y valora la originalidad, por encima de todo.

 

 Umberto Boccioni, Dinamismo de un ciclista, 1913.

 

Pero llegados a este punto, la pregunta es ¿cómo? ¿cómo dotan al arte de ese espíritu dinámico que según ellos es la esencia de la sociedad moderna? Y, en especial, ¿cómo producen dinamismo a través de formatos, como la pintura, que hasta hacía nada había servido para plasmar de manera fija, estática y permanente un instante de la realidad? Si os parece, os proponemos descubrirlo mirando sus cuadros.

 

EXALTACIÓN de la MÁQUINA y la VELOCIDAD 

 

Si observamos los primeros cuadros futuristas, la deuda con el cubismo parece más que evidente. Sus contornos reducidos a formas geométricas,la aparición de diferentes puntos de vista de un mismo objeto, las gamas cromáticas de algunos de sus cuadros… nos recuerdan inevitablemente a la manera de hacer del cubismo.  No es extraño, ya que muchos de los artistas plásticos futuristas proceden directamente o son próximos a aquel movimiento.

 

Umberto Boccioni, Dinamismo de una cabeza de hombre, 1913.

Carlo Carrá, Manifestaziones Interventista, 1914.

 

Parecía que el futurismo iba a ampliar simplemente la temática cubista, trasladando sus preocupaciones técnicas, que sus pintores habían desarrollado en un universo plástico convencional de naturalezas muertas, figuras y paisajes a un mundo explícitamente más moderno de alzados urbanos y máquinas veloces.

 

Ellos mismos nos lo proclaman en sus manifiestos, el artista futurista debe liberarse de los modelos y las tradiciones figurativas del pasado y centrarse únicamente en pintar el mundo contemporáneo: las ciudades,  los automóviles,  las máquinas o  la caótica realidad de la vida cotidiana moderna.

 

Umberto Boccioni, La ciudad se levanta, 1910 

Umberto Boccioni, La calle ante la casa, 1910

 

Pero los pintores futuristas no se van a limitar a ser la rama del cubismo que plasme en sus cuadros los avatares de la vida moderna. Su obra pronto reflejará una evolución hacia una estética diferenciada a través de una obsesión, a una búsqueda que va aparecer de manera recurrente en sus pinturas: su deseo de representar lo que para ellos es la esencia de la vida moderna, su deseo de pintar la idea de cambio, de transformación, de un mundo dinámico en continua evolución. Un pensamiento en donde se encuentra la influencia del filósofo francés Henry Bergson, quien planteaba que el concepto de cambio era la esencia de la realidad y de la conciencia, como un estado de flujo continuo, una fuerza escondida en la creación como un impulso vital.

 

Dinamismo en el arte.

 

Será ese intento de plasmar la transformación, el cambio, la velocidad el que les lleve a los futuristas a intentar un secreto deseo del arte de todos los tiempos: pintar la relación del tiempo con el espacio, reflejar y capturar el movimiento de la vida. Lo harán  representando los objetos sucesivamente, pintándolos en varias posiciones, mediante secuencias compuestas. Un código que no nos es extraño pues siendo una de las fórmulas pictóricas más ancianas, en estos mismo años será técnicamente la base del cinematógrafo.

 

Giacomo Balla, La mano del violinista, 1912.

Giacomo Balla, Chica corriendo en un balcón, 1912.

 

Los cuadros de Giacomo Balla son perfectos e incluso ejemplos científicos de la preocupación que tuvieron los futuristas por retratar la velocidad y el movimiento, pero los programas temáticos de sus cuadros se alejan de ese interés por la máquina al que antes aludíamos. Por ello no es casual la imagen con la comenzábamos el artículo ese Desnudo bajando la escalera, nº 2 de Marcel Duchamp, en donde el cuerpo humano es representado como una máquina en movimiento, síntesis perfecta de las ideas fundamentales que queremos trasmitir a nuestros alumnos.

Duchamp, Desnudo bajando la escalera, nº 2, 1912.

Duchamp, partiendo de la multiplicación de puntos de vistas que ya nos había mostrado el cubismo, los utiliza para sugerir en su superposición esa sensación de inquietud, de dinamismo esencial de la vida contemporánea que tiene en lo maquinal y en la velocidad sus máximas señas de identidad.

Y el ruido se hizo música.

Antes de mostraros alguna propuesta para poder presentar de una manera amena el futurismo a los chavales, me gustaría aclarar un último punto. El futurismo es un movimiento global que, partiendo en algún modo de las artes plásticas, se extiende a numerosas disciplinas como literatura, danza, cine o música. Comentábamos desde el principio del artículo que en torno a la figura de Marinetti se congregó un grupo de artistas provenientes de todos los géneros que querían revitalizar el arte haciéndole partícipe de los logros y los cambios de la sociedad moderna.

Foto realizada en Milán en torno a 1920 en donde vemos 
a Russolo y Ugo Piatti con sus intonarumori.

Así que no es de extrañar que este intento de vigorización, de crear un verdadero arte de acción, con el propósito de rejuvenecer y construir un nuevo orden en el mundo los futuristas van a utilizar todos los medios expresivos que tienen a su alcance: arquitectura, urbanismo, publicidad, moda, cine,  poesía… y por supuesto música.

 intonarrumori

 

En el caso de la música como en el resto de las disciplinas sus ideas quedaron plasmadas en dos manifiestos: el primero firmado por Pratella en 1910 y el segundo títulado L’arte dei rumori  publicado en 1913 y firmado por el pintor y músico Luigi Russolo. Será este último el que traiga el cambio definitivo, la gran apertura, el motivo por el cual a la música futurista se la considera pionera de los grandes cambios que se van a suceder en lo musical a lo largo del siglo XX y que tendrán como máximo exponente la figura de John Cage. Y es que en este manifiesto Russolo no se limita a  plantear la expansión de los recursos tradiconales que había utilizado la música hasta ese momento como manera de renovación del lenguaje, sino que pide una ruptura radical con todo música del pasado y la aceptación de las nuevas posibilidades sonoras que la sociedad moderna había traído.  Por primera vez el espectro sonoro de aquello que consideramos música se ampliaba y el ruido entraba de lleno en la música.

Os podéis figurar que en 1913 no había guitarras eléctricas, ni pedales que distorsionasen el sonido y pudiesen producir la infinita variedad de timbres que existían en la sociedad moderna. Entonces, ¿cómo generaraban los músicos  esos sonidos? Pues para tal fin el bueno de Russolo ayudado por Ugo Piatti creó unos instrumentos maravillosos, una especie de cajas, con una gran bocina y manivela a los que llamó entonadores de ruidos (intonarrumori). Algo tal que así.

 

Cómo se lo contamos a un niño.

Cuando les mostramos a los más pequeños cada una de las vanguardias artísticas lo que pretendemos es que quede claro que cada una de ellas propone una ruptura con la tradición, con la manera de pintar hasta ese momento y ofrece un lenguaje alternativo. De las hasta ahora mostradas podríamos decir que el cubismo nos enseñó a plasmar en un único cuadro muchos puntos de vista de un mismo objeto o que el fauvismo nos propuso jugar con el color, diferenciar entre colores primarios y secundarios y a disfrutar de las relaciones que se establacen entre ellos. Pues bien la idea que a mí me gustaría que quedase es que la pintura del futurismo en ese afán por mostrar los cambios, la transformación, el fluir continuo de la vida contemporánea va a mostrarnos, por primera vez, la manera de plasmar el movimiento en una superficie estática.

Perfecto y ahora cómo se lo cuento a mis alumnos. Lo podéis hacer de mil maneras diferentes pero en el caso de este movimiento y si estamos por ejemplo en un segundo ciclo de primaria yo daría papel y lápiz y plantearía una pregunta:  ¿cómo pintaríais vosotros una chica que está corriendo en un papel? ¿Una señora paseando con un perro? o algo en apariencia mucho más simple, ¿cómo pintaríais una pelota que bota?

Francisco de Goya. La captura del Bandido Maragato

Le darán mil vueltas a la cabezas, unos dirán que no tienen ni idea, que eso es muy difícil, otros pintarán algo absolutamente estático pero seguro que alguno llega a plasmar la secuenciación en diferentes viñetas de los pasos que lleva esa acción.

 

Comprendido el principio vosotros decidís si continuáis el camino hablándoles de como este principio está en la base de la animación (prometo hacer un post en el mostremos los maravillosos artilugios y los procedimientos pioneros de la animación que muy bien podéis contruir con ellos).

 

 

O por el contrario pasáis directamente a ver los cuadros de los futuristas. Yo con estas obras no haría ninguna presentación, pondría directamente cualquiera de los cuadros de Giacomo Balla y estoy segura que el efecto que causará en vuestros chavales será  de auténtica sorpresa y admiración.

 

  
Giacomo Balla, Dinamismo de un perro con correa, 1912.

Contemplado el cuadro comenzamos con las preguntas: ¿Es una foto con la imagen distorsionada o un cuadro? ¿Qué  quería pintar el artista? ¿Cómo lo hace?… En este momento tenéis la clase perfectamente colocada y preparada para presentarles una nueva vanguardia. Toca al profesor decidir  que más queréis contarles sobre el futurismo. Nosotros os hemos mostrados algunas posibles ideas. Esperamos que os sirvan.

Étienne Jules Marey (1830-1904) Cronofotografía

 

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