Monstruos mitológicos: La Hidra de Lerna

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Monstruos mitológicos: La Hidra de Lerna

Hidra | MITOLOGÍA PARA NIÑOS | Monstruos mitológicos

Tras unas semanas dedicadas a Las Sirenas y a Escila y Caribdis hoy vamos a hablar de otro monstruo marino: La Hidra de Lerna.

 

 

La pasada semana ya avanzábamos que Heracles, Hércules para los romanos, el más célebre de todos los héroes griegos, paradigma de la fuerza, el coraje, el orgullo, el vigor… tras haber matado a su esposa, a sus hijos y a dos de sus sobrinos en un ataque de locura que le había provocado Hera, se sometió, como penitencia por execrable acción, a doce trabajos impuestos por su mayor enemigo: Euristeo, el hombre que le había arrebatado -ayudado por Hera todo hay que decirlo que hizo que Euristeo primo de Heracles naciese unos meses antes- su derecho legítimo a la corona.

En el décimo de esos trabajos (aquí), Heracles tuvo que robar el ganado de Gerión, el terrible monstruo de las tres cabezas. Pues bien, en el segundo trabajo se tuvo que ver con el monstruo mitológico del que hoy nos ocupamos: La Hidra de Lerna. Pero antes de ver en qué consistió esta prueba vamos a presentar a la temible Hidra.

 

 

La Hidra de Lerna es hija de Equidna y de Tifón y en algunos lugares también le consideran hermana del León de Nemea e incluido madre de Quimera, monstruos de los que daremos cuenta en próximas semanas. Fue criada por Hera para que sirviese de prueba a Heracles, bajo un plátano en el lago de Lerna, donde había una entrada al inframundo que la Hidra custodiaba.

 

 

Suele ser representada como una serpiente de varias cabezas, el número depende de los autores y la diferencia no es pequeña pues va desde aquellos que nos la describen con cinco o seis cabezas a quienes consideran que llegó a tener cien e incluso diez mil. Cabezas a parte, lo que realmente la convertía en un monstruo absolutamente temible, su verdadero “poder” estaba en el aliento que salía de sus fauces que era sumamente mortal y hacía que quien se acercase muriese irremediablemente. Por supuesto, no sólo atacaba a los humanos,  también acababa con las cosechas y con los ganados. Terrible y temible, de verdad.

 

 

Presentada la Hidra, ahora sí, la pregunta del millón. ¿Qué le pidió Euristeo a Heracles? Por supuesto que acabase con tamaño monstruo. Realmente no era fácil porque además de lo que ya hemos contado la Hidra poseía la cualidad de regenerarse, es decir, cuando alguien cortaba su cabeza en lugar de morir desangrada, que bien podía haber sido una opción, salía otra nueva u otras. El cuento de nunca acabar.

 

Para poder con ella Heracles recurrió a flechas encendidas y contó con la inestimable ayuda de su sobrino Yolao, una ayuda que posteriormente le pasará factura. Pero no adelantemos acontecimientos.

 

Una vez en el lugar, Heracles y su sobrino se cubrieron sus bocas y narices con una tela para así protegerse del aliento venenoso de la Hidra. Salvado este escollo el principal problema que tenían para acabar con la Hidra era que cada vez que cortaba una cabeza ésta regeneraba, así que Heracles mandó a su sobrino que quemase el bosque vecino y con la ayuda de los tizones que de allí sacaban, cada vez que cortaban una cabeza cauterizaban con el tizón la herida para que la carne no pudiese reproducirse.

Pese a que la cosa parecía mejorar para ellos, seguían teniendo un importante problema pues se decía que la cabeza del centro era inmortal. Heracles decidió tras cortarla enterrarla y colocar encima una gran roca y surtió efecto. Finalmente empapó sus flechas en el veneno o en la sangre de la Hidra convirtiéndolas en venenosas y mortíferas para quienes hiriese.

 

Cuando Hera se dio cuenta de que Heracles iba a poder acabar con la Hidra decidió complicarle el asunto un poquito más, mandando un nuevo aliado con forma de cangrejo gigante que se dedicó a molestar y morder los talones de nuestro héroe pensando que así podría acabar con él. Realmente lo único que consiguió el cangrejo fue encolerizar a Heracles que pudo con él y lo aplastó.

¿Sabéis donde está este cangrejo? Pues Hera para compensar su cooperación en el combate de la Hidra con Heracles se lo llevó al cielo y lo colocó entre las constelaciones. ¿Qué signo del zodiaco tiene forma de cangrejo? Exacto, Cárcino, que así se llamaba nuestro cangrejo -cangrejo en griego- es el signo de Cáncer.

 

 

Y la Hidra, ¿dónde acabaría? Pues también en el cielo ya que al morir fue convertida en constelación, y la situaron al lado de Cáncer. De hecho los astrólogos dicen que cuando el sol esta justamente sobre la constelación del cangrejo es porque la Hidra tiene cerca su cabeza.

 

 

Solamente nos queda comentar una cosita. Si recordáis este segundo trabajo Heracles no lo realizó solo, sino que tuvo la ayuda de su sobrino Yolao. Pequeño problema porque la compañía no les pareció bien ni a Euristeo ni por supuesto a Hera quienes consideraron que al haber realizado el trabajo acompañado no contaba para el computo de diez trabajos que debía realizar como penitencia. No fue este segundo el único que fue rechazado, el quinto que consistía en limpiar los Establos de Augías en sólo un día, tampoco se tuvo en cuenta, por lo que debieron ser sustituidos por otros dos.  De ahí que los diez trabajos acabaran convirtiéndose en doce.

 

 

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