MÚSICA CLÁSICA PARA NIÑOS: El aprendiz de brujo de Paul Dukas

Como todos los domingos abrimos nuestro auditorio para hablaros de una obra de música clásica que consideramos imprescindible en la formación de nuestros más pequeños. Hoy vamos a presentaros otro cuento musical. Su título: El aprendiz de Brujo y lo firma el compositor francés Paul Dukas.

 

 

Probablemente si tuviésemos que elegir las tres obras más populares dentro del repertorio de la música clásica que la tradición considera apropiado para los niños, éstas serían Pedro y el Lobo, de Sergei Prokofiev (pinchad aquí si queréis acceder al artículo en el que la comentamos), El Carnaval de los Animales, de Camile Saint Saëns (pinchad aquí) y la de hoy, El aprendiz de Brujo de Paul Dukas.  El por qué de esta popularidad tiene, como siempre, muchos motivos, uno muy importante es Disney, quien compró los derechos de esta música para realizar un cortometraje con el que querían recuperar la popularidad de Mickey, quien había perdido terreno frente al pato Lucas.

 

 

Curiosamente, el proyecto era demasiado caro para limitarse a un corto por lo que decidieron hacer una película de cortos y así nació Fantasía uno de los mejores productos de Disney sin lugar a dudas, que contiene una versión estupenda de este Aprendiz de brujo que hará las delicias de los más pequeños. Pero otro de los motivos de este éxito, y por el que yo hoy la traigo a nuestro auditorio, es que está francamente bien hecha. Lo que voy a intentar explicaros a partir de ahora es cómo está escrita esta partitura-como siempre con un lenguaje preciso pero lo menos técnico que pueda- y os prometo que después de leerlo entenderéis por qué Disney nos colocó una escoba encantada, cubos de agua, un aprendiz risueño y la aparición final de un maestro que tiene que solucionar el desaguisado que ha provocado su aprendiz.

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Como tantos compositores del Romanticismo desde Liszt hasta Saint Saëns, pasando por Cesar Franck, D’ Indy o Modest Mussorgski entre otros muchos, Paul Dukas sucumbe en esta obra ante el género de moda, El poema sinfónico. Y ¿qué es un poema sinfónico, me preguntaréis? Pues un poema sinfónico es una obra musical, normalmente de un solo movimiento y para orquesta, en el que se desarrolla sin palabras algún tema o idea derivada de un elemento literario que puede ser un poema, un texto, un guión, un programa… en definitiva una pieza en la que a través de la música se nos “cuenta” un argumento.

 

La siguiente pregunta evidente que me deberíais hacer es, ¿cuál es el argumento que narra El aprendiz de Brujo? Pues aunque en un principio a muchos os parezca mentira, pues por vuestra cabeza ronde ese Mickey con la escoba que nos mostró Fantasía, el tema lo toma Dukas de la balada Der Zauberlehrling de Goethe que la podríamos resumir así:

 

Un joven discípulo de un maestro de brujería del que no conocemos el nombre se aprovecha de la ausencia de su maestro para animar una escoba mágica, a la que obliga a realizar, ayudado por un encantamiento el trabajo que debería haber realizado él.

La escoba, obediente ejecuta concienzudamente su tarea que no es otra que volcar los cubos de agua para limpiar el laboratorio, pero lo hace con tanto ahínco que provoca una inundación.

Cuando el discípulo se da cuenta de que todo está inundado quiere romper el encantamiento, para que la escoba deje de volcar cubos pero no puede porque ha olvidado las palabras mágicas. Desesperado no se le ocurre mejor idea que intentar destruir la escoba, así que coge un hacha y parte la escoba en dos pedazos, pero lejos de frenar la actividad con ello, enseguida las dos partes de escoba se animan y redoblan la actividad.

 

 Cuando ya todo parece que va a ser engullido por el agua aparece el maestro y consigue restablecer el orden.

 

Perfecto me diréis, estupendo pero, ¿cómo contamos una historia con la música? Pues a través de eso que tan bien utilizará Wagner y que conoce como leit motiv, motivos conductores o ideas fijas para Berlioz que vienen a ser, explicado de una manera muy simplificada, la asociación de una melodía, de un tema o de una secuencia corta a determinado personaje, objeto o situación de la acción. En esta pieza Paul Dukas utiliza cuatro motivos.

 

    • Motivo  de la escoba encantada. La primera vez que aparece de una manera clara y perfecta para que se lo enseñéis a los chavales es en el minuto 1. 58 a cargo del fagot. Realmente el propio fagot  lleva desde hace unos segundos mostrándonoslo con dudas, pero para tener una idea clara del motivo esta aparición del min 1’58 es perfecta.

 

    • Motivo de los sortilegios. Lo interpretan la cuerda aguda, es mucho más fluido que el que escuchábamos anteriormente del fagot, porque quiere evocar la manera en la que el agua se derrama y un buen momento para dicernirlo es en el min 2’20.

 

    • Motivo del aprendiz. Este tema que lo encontráis en min 3’00. Se suele describir como de verbo primaveral y nos viene a mostrar el carácter alegre e imprudente del aprendiz.

 

    • Motivo del maestro. Se escucha claramente al final de la pieza, a cargo de los metales.

 

Creo que es un buen momento para que escuchemos la obra e intentemos localizar, al menos, la primera aparición de cada uno de estos motivos.

Localizados los motivos veamos ahora como el argumento se nos va ir narrando mediante la combinación, reaparición y desarrollo de estos cuatro motivos.

 

PRELUDIO.

Si recordáis, os he dicho que un muy buen momento para escuchar por primera vez la escoba es el min 1.58. Todo lo anterior, esos casi 2 min son una introducción realizada a partir de esbozarnos los distintos temas (motivos los hemos llamado) que va a utilizar a lo largo del poema sinfónico, pero al mismo tiempo evocando esa atmósfera inquietante, propia de un laboratorio de mago en el que suceden todo tipo de sortilegios. El preludio concluye con un trémolo de la orquesta (min 1,33) que finaliza con un corto acorde por parte de los timbales (1,39). Tras él, silencio.

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EXPOSICIÓN

Y tras el silencio aparece el motivo de la escoba en el fagot. Una escoba mágica que por medio de un encantamiento del joven aprendiz va a cumplir concienzudamente con su trabajo. Pero obviamente todo encantamiento necesita un poco de tiempo, de hay que al principio, en la aparición de la escoba escuchamos dudas. ¿Cómo escuchamos dudas? Pues sencillo, durante varios compases, no escuchamos el tema completo, sino solamente el principio. La escoba lo intenta varias veces,  parece querer ponerse en funcionamiento pero le cuesta, no puede, el conjuro necesita un poco de tiempo para actuar, pero enseguida, a partir del min. 1.58 las vacilaciones dan paso al tema  del fagot. Al que podremos escuchar variado, desarrollado, en otros instrumentos en múltiples ocasiones, lo mismo que al resto de los motivos, a lo largo de todo el poema sinfónico.

 

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En esta sección a la que hemos llamado exposición, luego explicaré por qué, también encontramos otros dos motivos. El motivo del sortilegio, que lo interpretan en el minutaje que yo os pongo, violines y violas y quiere representar el resultado de ese encantamiento al que ha sometido a la escoba, de hay que sea un motivo breve (min 2,20 a 2’22), cuya fluidez quiere evocar el agua del cubo derramada. Primeramente escuchamos sus apariciones espaciadas (primera vez 2,20, segunda 2,25, tercera 2,29), los cubos van derramando el agua poco a poco, pero el resultado del ahínco con el que trabaja la escoba lo vamos a ver muy pronto con un aumento de la intensidad y de la longitud del motivo del agua derramada ( 2,37).

 

Esta exposición no concluye sino cuando se nos presenta el tercero de los temas, motivo del aprendiz ese que con su frescura y viveza parece representar la alegría e inocencia del imprudente alumno (min 3,01). Aunque enseguida vemos como el carácter alegre con el que partía se va a ir tornando en excitación o tal vez sea preocupación con lo que se le avecina.

Nuevamente el golpe de la percusión nos avisa de un cambio de sección en la música. Comienza el desarrollo.

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DESARROLLO

Esta sección la podemos entender como una progresión ascendente en la que van a participar muy activamente el motivo de la escoba y el motivo del aprendiz sobre un fondo sonoro construido a partir del motivo del sortilegio. La idea que nos evoca, o que a mí me viene a la cabeza es sobre un fondo sonoro que representa ese derramar continuo del agua de los cubos aparece una “lucha” entre los dos temas, entre la escoba encantada incansable y el joven aprendiz que no sabe cómo frenar su acción La culminación de la intensidad de la partitura se alcanza con cuatro acordes fortísimos de toda la orquesta.

 

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REEXPOSICIÓN.

Tras la lucha y desarrollo de los motivos que acabamos de escuchar la sección finaliza con un golpe de hacha propiciado por el joven aprendiz a la escoba (6’11) que nos lleva a un aterrador silencio. Al igual que sucede en la historia de Goethe el golpe parte la escoba en dos, pero lejos de acabar con el encantamiento los fragmentos pronto se reaniman y redoblan la actividad. La manera en la que Dukas nos cuenta mediante la música esta parte del argumento  es soberbia. Os cuento como lo hace.

 

Tras ese silencio que se ha impuesto con el golpe del hacha vamos a volver a escuchar el tema de la escoba, interpretado esta vez no sólo por el fagot sino por las maderas graves en las que el clarinete bajo va a tener un papel fundamental. Y es que el tema que comienza exactamente igual que la otra vez, dubitativo, como si necesitase tiempo el encantamiento para funcionar, esta vez Dukas nos lo va a desdoblar. La música también tiene dos escobas (primera escoba min 6’39, segunda escoba 6’48) que van a trabajar con el doble de ahínco. Los motivos de estas dos escoba se van a combinar y complicar en una progresión ascendente en donde la agitación a la que se llega crece hasta el vértigo, produciendo una gran angustia en el joven aprendiz que no sabe qué hacer. La situación le supera de ahí que escuchemos su motivo sumergido sobre un motivo que hasta este momento solamente lo habíamos escuchado accesoriamente, aparece el maestro. Un tema, interpretado por los metales, que va a ir tomando cada vez más presencia hasta traer finalmente la paz (min. 8’36).

Al final, como una especie de coda, un último recuerdo a los diferentes motivos y tras el recuerdo un final que bien puede ser la carcajada de un divertido y genial Paul Dukas.

 

Una última cuestión antes de concluir nuestro Aprendiz de brujo. Si os fijáis hoy a las secciones les he llamado exposición, desarrollo y reexposición, términos técnicos que hacen alusión, en este caso a la forma sobre la que esta escrita la obra, que no es ni más ni menos que una forma sonata con cuatro temas. No os quiero explicar qué es una forma sonata, ya llegará el día en que lo haga, lo que quería mostrar es que pese a ese argumento basado en la balada Der Zauberlehrling de Goethe que nos narra esta obra, Paul Dukas creo una estructura formalmente perfecta, planteada desde una lógica puramente musical. 

Para acabar un video. Se trata de un trabajo realizado por Lisl Weil una artista que además de bailarina es también una estupenda dibujante al carbón. En la película con la música de Paul Dukas como banda sonora, bajo la interpretación de Tommy Scherman dibuja caracteres abstractos sobre un tablero en blanco. Una divertida y brillante manera de poner imagen a esta obra que se yuxtapone al tratamiento perfecto y maravilloso que encontraréis en la versión del Disney.

 

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