Arte en familia desde casa. ¿Hacemos un Picasso?

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Arte en familia desde casa. ¿Hacemos un Picasso?

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Hoy en mi propuesta de Arte en familia desde el salón vamos a llevar a vuestros hogares el taller que más demanda tiene de todos los presenciales que impartimos desde RZ100arte. Lo hemos realizado muchas veces, para edades muy diferentes, a lo largo de estos cinco años que llevamos acercando el arte a grandes y pequeños y siempre su éxito ha sido importante. Espero que hoy también lo tenga. Su título: ¿Hacemos un Picasso?

En los próximos minutos os proponemos descubrir el cubismo, la primera vanguardia que a principios del s. XX revolucionó totalmente la manera de enteder la pintura.  Como es nuestra norma vamos a descubrirlo jugando y creando un maravilloso retrato cubista. Comenzamos.

 

 

Imaginaos por un momento que tenéis la suerte de que el salón de vuestra casa se llene con algunos cuadros de Pablo Picasso. Realmente van a ser nueve cuadros  pintados en momentos  diferentes de su vida pero todos ellos tienen algo en común muy fácil de reconocer.  Aquí tenéis los cuadros, sin pincháis en cada uno de ellos, os llevará a otra página donde solo encontraréis el cuadro, pinchad en él para verlo con mucha mayor resolución.

 

 

¿Se os ocurre qué tienen en común? Sencillo, ¿verdad? Los nueves cuadros que hemos elegido para decorar nuestro salón son retratos. Retratos de chicas, realmente hemos elegido ocho cuadros de mujeres y una niña, la pequeña Maya, ¿la encontráis? Es la hija que tuvo Picasso en 1935 con Marie-Thérèse Walter.

 

Maya vestida de marinera (1938)

 

Si os fijáis en todos los retratos que hemos seleccionado hay algo que nos sorprende. A estas señoras les pasa algo. ¿Qué creéis que es? ¿Vosotros cuando vais por la calle veis señoras así? ¿Alguien me puede explicar por qué Picasso pintaba señoras tan raras? Ah, y no vale por respuesta que Picasso no sabía pintar. Mirad el cuadro -resalto c-u-a-d-r-o pues a más de uno le puede parecer  una foto- realizado por Picasso el día de la comunión de su hermana Lola. Era 1896 y Picasso era un joven de quince años que vivía todavía en Barcelona.

La primera comunión, 1896

 

Mirando el grado de detalle y realismo que encontramos en este cuadro está claro que si Picasso hubiese querido, sus señoras podrían ser totalmente realistas porque desde luego técnica para ello no le faltaba. Picasso pinta a partir de 1907 a sus señoras diferentes, raras por algún motivo que nosotros tenemos que descubrir. ¿Alguna idea? Por si no se os ocurre ninguna os voy a dar una pista y para ello me voy a convertir en fotógrafa y móvil en mano voy a ir haciéndome selfies. Para no sentirme tan rídicula, si os parece, os agradecería que os hiciéseis los selfies conmigo. Empezamos.

En el primero ellos tenemos que estar muy contentos, nos ha pasado algo espectacular. En el segundo aburridos, va a ser fácil si recordamos que llevamos casi un mes encerrados en casa y ya no sabemos qué hacer. En el tercero vamos a fingir mucha sorpresa, vuestros padres os van a llevar a Nueva York, esto es lo que le gustaría a mi hija que le pasase en cuanto se acabe el coronavirus  y en el cuarto vamos a hacer el payaso. ¿Os han salido? Perfecto, podemos ganarnos la vida como payasos.

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Ahora lo vamos a complicar un poquito más. Quiero que nos hagamos un selfie en el que estemos tristes y contentos al mismo tiempo, en el mismo segundo, en ese instante en el que damos click al botón para hacer la foto. Difícil, ¿no? Vamos a intentar con otro selfie y en este  vamos pensar que queremos una foto en la que estemos de frente y de perfil al mismo tiempo. ¿Os ha salido? A mí no, la verdad. Parece que esto de intentar captar en una foto varias posiciones o sentimientos diferentes es realmente complicado. Pues por aquí va la búsqueda de Picasso. Los mayores, los entendidos cuando hablan de esta manera diferente de pintar hablan de cubismo y de la búsqueda de la perspectiva múltiple en un mismo plano.  Por el momento no voy a desvelaros qué significa todo esto porque me apetece mucho más que lo descubráis vosotros jugando.

 

JUGAMOS a DETECTIVES

Imágenes de la sesión realizada en la Biblioteca Leon Tolstoi de Las Rozas el sábado 19 de marzo de 2019

 

Como ya os conté la pasada semana en la segunda de estas entradas de Arte en familia desde el salón de tu casa  que dedicamos a Arcimboldo, en los talleres presenciales de RZ100arte  solemos convertirnos en detectives de cuadros con la intención de dar respuesta a un enigma, a una pregunta con la que solemos comenzar el taller. Y eso es lo que vamos hacer en este momento.

 

 

Como sois detectives necesitáis pistas y yo os las voy a dar. Realmente estas pistas son fragmentos de los nueve retratos de Picasso con los que hemos comenzado este post y que encontraréis recogidos en un programa que podéis descargaros pinchando aquí. Además del programa para poder jugar a este peculiar buscando a Wally aunque hoy deberíamos llamarlo buscando a Picasso tenéis que tener un boli o un lápiz, nosotros lo solemos hacer pengando gomets de colores.  Da igual qué utilicéis, simplemente necesitáis algo que os sirva para marcar en el programa cada vez que localicéis uno de los fragmentos en los nueve cuadros que pueblan vuestro salón. Algo importante, no se trata solamente de localizar. Cuando lo encontréis debéis pensar qué es: un ojo, una boca, una nariz, un sombrero… pero sobre todo debéis pensar cómo ha colocado Picasso ese fragmento en su retrato. Qué importancia puede tener ese ojo para que el retrato sea raro.

Ahora sí programa, boli y pauta en la cabeza tenéis cinco minutos para encontrar todas las pisas y dar respuesta a la pregunta de hoy: ¿Por qué Picasso pintaba señoras tan raras?

 

 

¿Qué tal? ¿Me podéis responder a la pregunta? Realmente no son señoras raras. Son señoras cubistas. ¿Y esto qué significa? Seguro que un poco de historia nos lo aclara.

 

¿Qué es el CUBISMO?

 

Lo primero que tenemos que tener en cuenta para enteder por qué Picasso pintaba así las caras es que la aparición de la fotografía hizo que se transformase una de las funciones principales que la pintura tenía hasta ese momento.  Para Picasso y otros muchos pintores de principios del s. XX ya no tenía sentido que la pintura siguiese intentando captar la naturazaleza de manera fiel, eso ya lo hacía la fotografía. Ellos creían que la pintura debía adaptarse e intentar representar aquello que la fotografía no podía conseguir.

Picasso no es que no supiera hacer señoras guapísimas, con el cuadro de la comunión de la hermana nos ha quedado claro que sabía hacerlo muy bien, lo que él quería era mostrarnos a través de la pintura otras realidades. Y cuáles son estas otras realidades, os preguntaréis. Pues si os parece os lo cuento desde el París de la primera década del s. XX, más concretamente desde este lugar.

 

 

Se trata de Le Bateau-Lavoir, un caserón de madera ubicado en el barrio de Montmartre que compartían artistas y escritores bohemios como Modiglani, Juan Gris, Max Jacob o el propio Picasso.  En él se recluyó nuestro protagonista, sin mostrar su trabajo a nadie, durante meses en una búsqueda formal que culminaría en 1907 con Las señoritas de Avignon, una obra que se suele considerarse punto de partida El cubismo,  la primera de las vanguardias históricas que rompe definitivamente con la manera en la que se pintaba desde el Renacimiento.

 

Las señoritas de Avignon (1907)

 

Adiós al fondo del cuadro, Adiós a la tercera dimensión.

 

El paso de la laguna estigia de Joaquin Patinir (1515-1524)

 

Cuando vemos un cuadro Renacentista o Barroco, pensemos por ejemplo en El paso de la laguna estigia de Joaquin Patinir  solemos hablar de tres dimensiones: el ancho del cuadro, el alto del cuadro y la profundidad. Esta última dimensión es la que nos hace percibir las cosas en diferentes planos, en diferente grado de cercanía o lejanía en función de la importancia que el pintor le haya querido conceder. Nosotros en este cuadro de Patinir vemos en primer plano las dos orillas, la de las rocas y la de los árboles,  un poco más alejado vemos a Caronte con su barca, más lejos todavía vemos el incendio y allá en el fondo vemos esas montañas teñidas de azul que se juntan con el cielo.

 

 
Chica con Mandolina de Pablo Picasso, 1910

 

Una de las primeras cosas que llama la atención cuando uno mira un cuadro cubista, es que no se puede diferenciar lo que está en el fondo de lo que es primer plano porque precisamente lo que hace Picasso es anular esa tercera tercera dimensión, adelantando el fondo para generar una dimensión plana.  Todo lo que está representado en el cuadro está en primer plano, todo tiene la misma importancia. En los cuadros cubistas desaparece la perspectiva tradicional, esa forma tradicional de pintar desde el Renacimiento,  en la búsqueda de una perspectiva múltiple. Otra vez salió el dichoso término. Ahora sí creo que vamos a poder entenderlo  y para ello vamos a volver a nuestros retratos de arriba, esos que han decorado nuestro salón desde el comienzo y los vamos a comparar con otro retrato que seguro que muchos conocéis.

¿De frente o de perfil?

Todos los retratos que hemos selccionado arriba son perfectos para de esa prespectiva múltiple a la que llevamos dando vueltas desde el principio. Nos vamos a quedar un momento con este que os pongo a continuación. Se trata de Marie Therese Walter, la máma de la pequeña Maya que veíamos arriba y os voy hacer una pregunta: ¿Marie Therese está mirándonos de frente o de perfil? Seguro que en estos momentos hay respuestas para todos los gustos, porque dependiendo del ojo al que decidáis mirar, lo hará para un lado o para el otro.

Si nos fijamos en el ojo de la derecha Marie Thererese parece mirar de perfil hacia la izquierda, pero si nos fijamos en el otro nos está mirando a nosotros de frente. Si por el contrario decidimos mirar la nariz vemos que su forma está dibujada como si estuviese mirando de perfil hacia la derecha, aunque los agujeros no se corresponden. Por no hablar de su boca, su piel o de su pelo. Picasso ha conseguido en este retrato y en todos los de arriba lo que nosotros no fuimos capaces de hacer con nuestros selfies.

 

 

¿Cómo hace esto y por qué? Pues sencillo, pero de manera absolutamente rompedora para su época. Pensemos en nuestros selfies del principio y decidme en cuál de ellos está representada la verdadera Ana. ¿En el selfie en el que estoy riéndome o por el contrario en el que estoy aburrida? ¿Tal vez en el que estoy sorprendida? Pues no. Para Picasso la verdadera, la auténtica, la genuina… no es en ninguna de ellas sino  todas a la vez. Cuando nosotros miramos cualquier cuadro del s. XVI o cualquier fotografía, lo que allí se nos ofrece es un momento, un instante de la realidad plasmado desde un único punto de vista. La Gioconda nos mira fijamente y todo el cuadro pertenece a ese momento, a ese segundo, en el que ella nos está mirando. Sus ojos, su boca, su nariz han sido pintadas en esa posición en la que nos mira. Pero seguro que había muchas más Giocondas, seguro que Lisa Gherardini tenía momentos en los  que estaba triste, otros en que se aburría y por supuesto su cara en algún momento reflejaría el cansancio de su tercer embarazo.

 

Pues bien, los cubistas deciden que la novedad de sus cuadros va estar precisamente aquí. Ellos nos quieren pintar un instante sino algo que represente la totalidad de esa cosa y lo van hacer ofreciéndonos en el mismo cuadro diferentes puntos de vistala señora mirándonos de frente, la señora de perfil, la señora mirando hacia arriba…e incluso los diferentes tonos de la piel en el retrato de Marie Therese serían  diferentes tonos de luz que señalan  a otros puntos de vista y a otros tiempos distintos. Eso, que en una secuencia temporal, no puede suceder de una manera simultánea, van a ser capaces, al descomponer la figura, de plasmarlo en una misma imagen.
 
 Daniel Henry Kahnweiler (1912)

 

Y, si en lugar de una mujer estos cubistas pintan un objeto, pongamos un violín, ¿qué hacen con la perspectiva múltiple? Pues lo mismo, representarnos diferentes vistas de ese violín simultáneamente. Para el cubismo la representación del mundo deja de tener un compromiso con la apariencia de las cosas desde un punto de vista determinado. Los cubistas elaborarán un «nuevo lenguaje» que analizará la realidad y la descompondrá en múltiples planos, planos que con el tiempo irán simplificando su forma a simples líneas y elementos geométricos.
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Creamos un retrato CUBISTA
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Y ahora, como ya nos lo sabemos todo del cubismo, no podemos acabar el post de otra manera sino haciendo un retrato cubista. Lo vamos hacer igual que nosotros solemos hacerlo en nuestros talleres presenciales: haciendo un collage de los nueve cuadros que han decorado vuestro salón desde el principio y para ello necesitaréis.
  • 1 cartulina a4 blanca
  • temperas
  • Pinceles o esponjas dependiendo de la edad del artista.
  • cola y tijeras
Además de descargar e imprimir los dos archivos siguientes.
Y ahora sí, con todo preparado nos ponemos manos a la obra.
  • Lo primero que vamos hacer es el fondo del cuadro. Aquí siempre pregunto a los peques si saben lo que es fondo y normalmente siempre me saben decir que es lo que está detrás de la figura. Si os fijáis en los fondos de Picasso los tiene de los más variado. Desde lisos, a rayados, de cuadritos… Yo lo voy hacerlo a rayas pero cada cual que lo haga cómo le parezca o pueda. Una vez pintado lo dejáis secar.

 

  • El siguiente paso va a ser recortar los dos contornos de cabeza que encontraréis en el primer archivo que os habéis descargado y una vez los tengáis listos los pintáis cada uno de un color diferente y diferente también al fondo que habéis pintado.

 

 

  • Cuando los contornos estén secos vamos a cortar cada uno de ellos en tres fragmentos máximo.

 

  • El siguiente paso será componer una cabeza cubista con los fragmentos cortados. Cosas importantes para qué la cosa funcione no debéis pegar desperdigados los fragmentos a lo largo del fondo a4. Tenéis que intentar hacerlo en el centro del cuadro y que pese a estar montada a partir de diferentes fragmentos debe seguir sugiriendo la idea de cabeza.

 

 

  • Y ahora sí el último paso será poner a esa cabeza ojos (uno de frente y otro de perfil), boca, nariz, sombrero, pelo, pañuelo… ¿De dónde saldrán todas estas cosas? Si os apetece dibujarlas, recortarlas y pegarlas perfecto. Si queréis hacerlo como nosotros id al otro archivo que os hemos puesto para descargar. En él encontraréis los ojos, las bocas, los pelos… que habéis buscado en vuestro momento detectives. Elegid los que más os hayan gustado, recortadlo y pegarlos.

 

Y ya tenéis vuestro retrato cubista. Espero que os haya gustado.

2 comments

Como siempre una maravilla, gracias Ana y equipo por compartirlo.

Ana, Debo agradecerte. Me llamo la atencion el 2do dibujo. Esta bonito y llamativo

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