Tres minutos y medio protagonizados por un niño cuya historia, por desgracia, a todos nos suena: en lugar de salir de casa prefiere jugar de manera obsesiva a un videojuego. Eso sí la cosa cambiará cuando su madre le haga un regalo con mucha intención.
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Un buen ejemplo para hablar con nuestros chavales sobre como el progreso no tiene que hacernos olvidar nuestras raíces, nuestras tradiciones, nuestra esencia.
26 abril, 2016 Leer más







