JugARTE: Un viaje a través del arte. Campamento de verano en Las Bibliotecas de la Comunidad de Madrid

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JugARTE: Un viaje a través del arte. Campamento de verano en Las Bibliotecas de la Comunidad de Madrid

- | campamentos de verano

Una año más RZ100arte ha tenido la suerte de colaborar con las actividades que realizan Las Bibliotecas de la Comunidad de Madrid a través de  El Portal del Lector en sus campamentos de verano. Durante dos semanas -la última de junio en la Biblioteca Elena Fortún de Retiro y del 4 al 8 de julio en la Biblioteca Jose Hierro de Usera- más de 30 niños de 4 a 7 años han participado en unas sesiones en las que siguiendo la estela de JugARTE, en las que acercamos el universo pictórico de un artista plástico a través del juego y el entretenimiento, les proponíamos un paseo por la historia del arte con parada en cinco movimientos o lugares claves. Un viaje que nos han llevado a  lugares tan maravillosos como el Antiguo Alcázar de Madrid; Giverny, pequeño pueblecito francés en donde se encuentra el maravilloso jardín que tantas veces pintó Claude Monet; Cantabria, en concreto a las Cuevas de Altamira; Nueva York para visitar el MoMA y  África que nos enseñó que no todo el arte tiene por qué tener como fin un museo. Si os apetece conocer un porquito más de cada una de estas paradas quedaos conmigo que os cuento.

 

1º PARADA: 1656. El Antiguo Alcázar de Madrid

Nuestro viaje decidimos comenzarlo en  1656, en Madrid, en concreto en el Antiguo Alcázar  lugar en el que estaba el estudio de Velázquez en el que se pintó Las Meninas. Y hasta allí trasladé a mis niños. La manera de hacerlo sencilla, cuando llegaron al lugar en el que se impartía el campamento  se encontraron el cuadro de una habitación vacía, con todos los personajes alrededor y entre todos mientras los presentábamos, ayudados por la protagonista, la Infanta Margarita, los fuimos colocando en su sitio. Pero enseguida nos dimos cuenta que el cuadro guardaba un secreto en el enorme caballete tras el que se encuentra Velázquez y como no, nuestro objetivo iba a ser descubrirlo convirtiéndonos, disfrazándonos de cada uno de once personajes -sí, sí no nos equivocamos son once… Acordaos que hay un perro y unos reyes en el espejo-. Tengo que decir que nos lo pasamos en grande, aprendimos muchísimo de la Infanta Margarita, de Velázquez, de cómo vivían en esa época, de lo bonitos pero incómodos que eran los vestidos, de que se tardaba muchísimo en pintar un cuadro tan grande como Las Meninas… pero el enigma creo que todavía no está resuelto. Tendrán que llegar más niños de otros talleres.

 

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Una vez descubierto quién es quién en este cuadro y habiando pensado mucho sobre qué estaba pintado en el enorme caballete de Velázquez nos tocaba hacer nuestra maqueta que meteríamos, en la que se convirtió sin quererlo en la gran estrella del taller, la maleta. Maletas que elaboramos desde el pimer día: pintamos, decoramos, les pusimos correas, hebillas, asas… porque en ellas ibamos a guardar, un recuerdo, un souvenir de cada una de las paradas de nuestro viaje, en este caso la maqueta de Las Meninas.

 

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2º PARADA: GIVERNY

Si en la primera parada nos habíamos quedado en Madrid, la segunda nos llevó a Francia, en concreto a Giverny, un maravilloso pueblecito a 80 km de París donde Claude Monet vivió muchos años y donde construyó uno de los más maravillosos lugares que yo conozco: ese jardín, con estanques y puente japonés incluido, que tantas veces pintó en sus cuadros.  Un Jardín que intentamos reconstruir y que nos sirvió para descubrir cómo Monet revolucionó la historia de la pintura con una manera de crear a base de manchas, que tanto les gustó utilizar a ellos, y que solamente tomaba forma cuando nos alejamos del cuadro.

Crear entre todos los dos murales  -tanto el de la Biblioteca Elena Fortún como el de La Biblioteca Jose Hierro- lleno de nenúfares, de mariposas y con ese agua en movimiento plagada de reflejos de luz, es uno de los momentos más bonitos que vivimos en los campamentos. Por supuesto, como el mural no nos cabía en la maleta, tuvo que hacer cada uno su versión en miniatura.

 


3º PARADA: Las Cuevas de Altamira

Si en la primera sesión Velázquez nos invitó a un palacio y en la segunda Monet nos trasladó a un jardín, en esta ocasión el aula se convirtió en una cueva pues se trataba de descubrir cómo pintaban hace más de 15.000 años. El taller no pudo ser más divertido, en especial en La Biblioteca Elena Fortún porque el jardín nos dió mucho juego. Y es que lo primero que había que entender es que hace 15.000 años no había tiendas para comprar pinceles o pintura, todo había que fabricarlo con lo que encontraban en la naturaleza. Y eso es lo que hicimos nosotros, una espacie de yinkana en donde teníamos que encontrar materiales para poder construir pinceles, piedras sobre las que poder pintar, pigmentos para teñir nuestra grasa -a falta de grasa de animales el aceite de oliva fue un sustituto perfecto-… Y cuando por fin tuvimos todo preparado y pensamos en las cosas, en los animales, que ellos pintaban, tocó decorar nuestra cueva. El resultado de mis artistas rupestres francamente bonito.

 

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4º PARADA: El MoMA

Como soñar es gratis y viajar con la imaginación también, en la cuarta parada decidí llevar lejor a mis niños, a Nueva York y no era una viaje cualquiera sino que ayudados En busca de arte, el genial libro de Jon Scieszka y Lane Smith nos fuimos al MoMA. Y allí descubrimos muchos cuadros. Algunos, como La noche estrellada o Las latas de sopa Campbell que conocían y habían tabajado en sus coles, otros que nos sorprendieron y no hicieron pensar y crear. Y es que la visita al MoMA tenía como objetivo clave descubrir a Picasso y a sus señoras raras… Que no, que como ellos ya saben son cubistas. La verdad que sus trabajos no tienen desperdicio.

 

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5º PARADA: ÁFRICA

Y en la quinta y última sesión, antes de que llegasen los padres y les contaran y mostraran todo lo que habían aprendido y creado a lo largo de la semana, decidimos indagar qué pasaba con el arte en otras culturas. Para ello viajamos a África y nos dimos cuenta que el arte no se colgaba en los museos, eso es algo nuestro, para ellos el arte es algo ritual y con él se engalanan.  Y eso hicimos, máscaras y collares con las que engalanarnos y traer África a nuestro viaje.

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Solo me queda dar las gracias a todo aquel que ha hecho posible estas dos semanas. Ha sido un auténtico placer acompañar a estos niños, tan maravillosos y entusiastas en su decubrimiento del arte.
Hasta pronto.

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